La cultura del COPY - PASTE

Los Medios digitales han tenido una proliferación sumamente expansiva en los últimos años sobre todo entre los jóvenes periodistas que encuentran una posibilidad lo suficientemente económica para publicar sus notas y ensayos en la web. Este crecimiento con las características propias de la Red, la inmediatez y la velocidad, nos está llevando a que continuamente se abran nuevos blogs y sitios con la vorágine característica que hoy implica mantenerlos actualizados. Ya no se produce, porque es mas fácil “copiar” y “pegar” y por lo tanto no se piensa ni en lo que se publica ni mucho menos se piensa en nuevas formas de generar la información y a raíz de eso la gran Web pierde credibilidad.
A la vez, se planifica el periodismo virtual de la misma manera que el periodismo sobre el soporte del papel, lo cual genera el agotamiento del lector. Si voy a encontrar en un blog prácticamente amateur lo mismo que publica “Clarín” o “La Nación” de seguro que elijo uno de estos que ya conozco.
Los nuevos periodistas tenemos que generar ideas nuevas, noticias nuevas, material alternativo y sobre todo “producir”. Si realmente queremos destacarnos en el infinito mundo virtual no nos queda mas que generar, diseñar y producir por nuestra cuenta.
¿A caso vale la pena reproducir lo mismo que otros ya han hecho?
Escribir al estilo “ultimo momento”

En los tiempos actuales el periodismo corre serios riesgos de mantener su estatus. Un estatus que ha ganado a través de los años en la credibilidad, la veracidad y su carácter imparcial. A través del tiempo la creciente deficiencia educativa a nivel global no ha excluido a esta profesión.
Parece ya no haber tiempo para la reflexión, la investigación, el procesamiento de datos y mucho menos para una buena redacción. Tal vez el avance de las tecnologías, que siempre son una herramienta para los periodistas, el movimiento cada vez mas rápido de la información, la noticia fugaz, entre otros sucesos; han dejado una puerta abierta hacia la inmediatez.
Los profesionales intelectuales son motivo de admiración en el siglo XXI, suman una cuota de valor agregado a su profesión, justamente por el principio de escasez.
Se está perdiendo cada vez más la relación entre teoría y práctica y existe la tendencia a pensar que el periodista es el portavoz de algo o de alguien. Más que la tendencia, la práctica lo confirma. Es que la teoría ha quedado bien guardada en las bibliotecas de los abuelos.
La práctica periodística es la parte en que tomamos contacto con la realidad para luego describirla, por ejemplo; la redacción de una noticia de “último momento” es práctica pura, se cuenta la realidad percibida, en cambio la teoría implica una serie de conocimientos mas allá del hecho noticioso, el contexto social y económico, la situación política e histórica atravesada por la noticia. Podemos decir entonces que hoy en día se escribe al estilo “ultimo momento”, no importa tanto el contexto, sino el hecho en sí. El análisis queda relegado para los grandes críticos y teóricos de los medios.
La clave de la comunicación periodística es el sentido crítico en el que se aplican los conocimientos dentro de un texto o bien, dentro de un contexto. La capacidad de relacionar un texto con un contexto bajo un punto de vista crítico, hacen a la esencia periodística y define la identidad particular de cada profesional.
El problema es que se ha desdibujado el rol o la misión del periodismo. Para contar una noticia se necesita un locutor, para escribir una noticia se necesita un redactor, pero para criticar una noticia, en el sentido amplio, se necesita un periodista.
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